4.7.19

Experiencias Tangibles Perdidas

Las expresiones de las grandes experiencias, perdidas en la línea del tiempo digital


Tres mujeres apasionadas por la repostería, el emprendimiento y el éxito, fundaron bakery bar querétaro, una barra de postres cuyos antecedentes culinarios han pasado por el agudo paladar de éste mecanógrafo que, con toda seguridad por el triunfo, regalará una máquina de escribir mecánica a quienes tengan agudas papilas gustativas y no experimenten delicia al probar uno de sus postres.


Por supuesto, éste artículo no es un promocional, pues la publicidad no es menester de Californication. Pero bakery sirve de gran ejemplo para el tema de la expresión intangible de la experiencia, de la expresión digitalizada y en este caso escrita, que por ser creada con píxeles y desplazada hacia el fondo por nuevos contenidos (no siempre útiles), sorprendentemente rápido pierde su valor y oportunidad de antojar a otros a probar los postres, y así poder cautivar a más comensales.


Ésta fotografía muestra craquelines que, si no los has probado directo de la barra de bakery, a la vista sólo sirven para hacer una buena fotografía., y si acaso te provocasen el deseo por un postre, es muy improbable que optes por bakery para conseguir uno, porque no hay algo más que te invite a vivir la experiencia que sus magníficos sabores provocan. ¿Por qué? Porque si el usuario promedio de internet se detiene muy poco en las imágenes, lo hace muchísimo menos en los comentarios, y así las buenas referencias, ya perdidas en la línea del tiempo digital. no aportan ni un poco de su valor.

Esta es una simple fotografía, así que no puedes saber si son o no deliciosos.

Los "gurúes" del mundo digital han logrado convencer a las masas de que todo cuanto necesitan para cautivar y trascender, se puede obtener de internet, de la interacción en las redes de Avatares, de lo amasado y estructurado con píxeles: esa sustancia eléctrica, volátil e inestable en que se tiene fe ciega. Y por creer en esas fantasías, es muy menospreciada la expresión tangible de las experiencias, en este caso la expresión escrita, con la que se puede decir -con absoluto encanto- lo que experimentan los sentidos.


Literati BookStore es un ejemplo contrario a bakery, y hasta equilibrado, pues sin descuido de sus plataformas digitales da protagonismo a la máquina de escribir mecánica y, claro, a los libros físicos. Además, dentro de su biblioteca tienen una mesita con máquina de escribir que está disponible para todo aquel que quiera escribir su experiencia dentro de Literati o fuera de. Y por si eso fuese poco, ya publicaron un libro con muchas de las notas que sus clientes fueron redactando en X lapso de tiempo.

Smith Corona Sterling

¿bakery bar querétaro puede publicar un pequeño y encantador libro que incluya las experiencias sensitivas que sus postres provocan en sus clientes?


Yo lo imagino: con las notas escritas en máquina de escribir mecánica, con las fotografías de los postres culpables de las experiencias, pequeño, encantador, entregado como una prueba tangible e irrefutable de sus magníficos sabores, de su pasión, de su gratitud... Imagino una mesita a lado de su barra de postres, con una máquina de escribir color cereza, la cereza del pastel, encantadora, invitando a ser utilizada para hacer tangible la experiencia del postre, y algunas notas enmarcadas, decorando la barra de postres, creando un entorno mágico, trascendiendo por la experiencia total que otorgan a sus clientes...

Smith Corona Sterling. La cereza que bakery no acomodó en su sueño. Una como la de Literati.

Las experiencias tangibles, las escritas con máquina de escribir mecánica, no son volátiles, no son inestables, no terminan en el fondo, son accesibles, son irrefutables, existen en el plano de la vida real, huelen, tienen forma, textura, sustancia... Y todos aquellos que se han sumado a la tendencia mundial de tener una máquina de escribir para el ejercicio de la expresión, saben que están en el mejor camino, en el vivo, en ése del que sí se desprenden todas las virtudes que promete internet, y que jamás podrá cumplir.

La máquina de escribir mecánica es el camino. ¡Seguidlo!



Typospheratus.

22.5.19

Una máquina alemana con nombre mexicano

Aztec 700

La Erika 10 que llegó a EEUU con nombre mexicano


Número de Serie 1934911

Hace poco terminé de restaurar ésta máquina de escribir, portátil, fabricada en Alemania, en 1952 aproximadamente. El diseño de ésta máquina es el mismo de la Erika 10, que fue introducida a Estados Unidos de Norte América con el nombre Aztec 700. 

En general, ésta máquina me pareció bellísima, pero hay detalles que llamaron más mi atención. Primero, en cuanto eliminé el óxido de la maquinaria, fui sorprendido por sus finas piezas cromadas que, en comparación con la Olympia SM2 de 1947 que restauré en 2018 (y que algunos califican como el Rolls Royce de las máquinas de escribir), me pareció muy superior. Los engranes que sirven de apoyo a los carretes me dieron la impresión de estar frente a una máquina puramente industrial.


También, sobre su lado izquierdo, ésta máquina tiene una palanca que destraba las barras de tipos cuando se atoran sobre la guía del segmento, que me hizo recordar las máquinas registradoras de antaño que tienen una palanca para procesar los registros. Si las barras se atoran, basta con jalar dicha palanca para que regresen a su sitio.


Junto a la palanca de liberación de las barras están las teclas que definen los topes del tabulador (+ ↔). Los símbolos de esas teclas me parecieron confusos al principio, con respecto a la función de las mismas. La tecla del símbolo se mueve hacia adelante y atrás, y debajo hay un tope que parece servir para trabarla, pero no es esa su función. No es más que un tope. No veo qué quisieron facilitar los ingenieros con ese movimiento, pero como mecanógrafo que usa con frecuencia el sistema de topes de tabulación, me parece que sobra. Si sabes qué beneficio trae el movimiento "adelante/atrás" de la tecla , por favor explícanoslo en la sección de comentarios.

Todo el interior de la Aztec 700 está forrado con fieltro color verde que algunos podrían considerar un detalle de sobra. Pero a mí ése tipo de detalles me gustan mucho, pues estoy completamente a favor de los detalles, aún en zonas que el mecanógrafo no ve durante su ejercicio de escritura. No tomé fotografía del interior de la moldura principal, pero debajo de la tapa superior se aprecia este detalle.


La forma general de la máquina es muy elegante y sólida, con curvas equilibradas y puntos de sujeción que también me dieron una impresión de "orden elegante".



 Además, el estuche de cuero anaranjado complementa muy bien el color jade de esta Aztec 700. Después de un buen tratamiento con aceite natural de coco, emparejamiento de la superficie externa posterior, rescate de forro y cambio del forro lateral con un cambio contrastante de color, el estuche volvió a ser el complemento perfecto.

Esta portátil de los 50´s puede ser utilizada sobre la base del estuche, pero también (al retirar los tornillos de sujeción a la base y empujar las palancas de liberación) puedes disponer sólo de la máquina.





Por último, para referirme al título de esta publicación, está el nombre de la máquina. "Aztec 700" ("Azteca 700" en español), es un nombre peculiar para una línea alemana, para una introducción a EEUU, cuando los Aztecas fueron el imperio indígena más sobresaliente del centro de México. Y como detalle extra, está el color jade, el color de la piedra más valiosa para esos indígenas. ¿Es una simple coincidencia?

La cereza de éste pastel es la experiencia de escritura. La Aztec 700 es poderosa, responde muy bien a la mecanografía veloz y sus letras son elegantes. Con ésta máquina escribí parte de mi contribución al proyecto Cold Hard Type, el proyecto colaborativo para la tipósfera, comandado por Richard Polt ( ( http://typewriterrevolution.com ), Fred Durbin ( http://www.fredericsdurbin.com ) y Andrew McFeaters ( https://theuntimelytypewriter.com ).

Para mayores referencias acerca de las Erika, puedes leer este artículo externo.

27.12.18

El olor de las Máquinas de Escribir

¿A qué huelen las máquinas?


Mi respuesta relativa a la pregunta de mi amiga Paula Klein



Royal QDL serie AP3710342 Inventario Californication Typewriter


A qué huelen...

Las máquinas guardadas huelen distinto a las que están en uso continuo.
Las guardadas huelen a algo mecánico viejo, sucio; claro.
Huelen a pasado, a inmovilidad, a grasa fría.
Si ya no pudiesen funcionar, diría que huelen a muerte.
Pero como vuelven a la acción, diré que huelen a un sueño largo, larguísimo, a lo que oleríamos nosotros si fuésemos de metales y pasáramos años metidos en la cama.

Royal QDL 1958 Personalizada por Californication Typewriter
Las -máquinas- en uso, como la mía, que diario trabaja, huele a metal, a frío metal.
El olor de la grasa sigue siendo nostálgico, pero tiene "vida".
Y lo respiras hondo y lo pasas hasta el centro de las tripas, y una energía viaja entre tus dedos y tu creatividad, como un embrujo, y necesitas escribir.
El olor de las máquinas "vivas" te susurra al oído: -tócame, úsame -dice.
Y te entregas a ello.





Esos olores son feromonas para quienes escribimos y tenemos alma vieja, análoga, para quienes preferimos lo tangible ante lo digital, lo que nos exige ante lo que nos resuelve.

Feromonas puras de fierro para la carne.


Para ti, ¿A qué huelen las Máquinas de Escribir?

3.12.18

¿Google es Typospherian?

La imagen de una Máquina de Escribir Mecánica invita a crear un Blog digital.


Los actuales reyes de Internet, promotores del uso desmedido de las herramientas y aplicaciones digitales, de las cuales han desarrollado muchísimas, parecen tener un aprecio -escondido- por la Dura Máquina de Escribir. La siguiente imagen aparece en Blogger. ¿Cuál es tu hipótesis?

Californication Typewriter Google Blog Blogger