27.12.18

El olor de las Máquinas de Escribir

¿A qué huelen las máquinas?


Mi respuesta relativa a la pregunta de mi amiga Paula Klein



Royal QDL serie AP3710342 Inventario Californication Typewriter


A qué huelen...

Las máquinas guardadas huelen distinto a las que están en uso continuo.
Las guardadas huelen a algo mecánico viejo, sucio; claro.
Huelen a pasado, a inmovilidad, a grasa fría.
Si ya no pudiesen funcionar, diría que huelen a muerte.
Pero como vuelven a la acción, diré que huelen a un sueño largo, larguísimo, a lo que oleríamos nosotros si fuésemos de metales y pasáramos años metidos en la cama.

Royal QDL 1958 Personalizada por Californication Typewriter
Las -máquinas- en uso, como la mía, que diario trabaja, huele a metal, a frío metal.
El olor de la grasa sigue siendo nostálgico, pero tiene "vida".
Y lo respiras hondo y lo pasas hasta el centro de las tripas, y una energía viaja entre tus dedos y tu creatividad, como un embrujo, y necesitas escribir.
El olor de las máquinas "vivas" te susurra al oído: -tócame, úsame -dice.
Y te entregas a ello.





Esos olores son feromonas para quienes escribimos y tenemos alma vieja, análoga, para quienes preferimos lo tangible ante lo digital, lo que nos exige ante lo que nos resuelve.

Feromonas puras de fierro para la carne.


Para ti, ¿A qué huelen las Máquinas de Escribir?

3.12.18

¿Google es Typospherian?

La imagen de una Máquina de Escribir Mecánica invita a crear un Blog digital.


Los actuales reyes de Internet, promotores del uso desmedido de las herramientas y aplicaciones digitales, de las cuales han desarrollado muchísimas, parecen tener un aprecio -escondido- por la Dura Máquina de Escribir. La siguiente imagen aparece en Blogger. ¿Cuál es tu hipótesis?

Californication Typewriter Google Blog Blogger


24.11.18

Typewriter User Manual Olympia SM2

Un manual de usuario muy escurridizo


Hace algunas semanas pedí ayuda en algunos grupos de Facebook para obtener el manual de usuario de la Máquina de Escribir Olympia SM2, que de manera gratuita no encontraba en Internet. No mucho después la generosidad de la tipósfera volvió a manifestarse ante mí, y Glen Crookston, de Texas, e integrante de "Antique Typewriter Collectors" me regaló una copia digital.

Para alargar la cadena de generosidad entre los entusiastas de la Máquina de Escribir, pongo a su disposición el manual. Ojalá que, como a mí, les sea de mucha utilidad.